

Tres, son multitud?Tres, son multitud?Tres, son multitud?
Si bien no fue sorpresa que la viera en las sombras junto a él, fue tal su desesperación que se quedo atónito en su locura al observar como luego de un par de hipócritas palabras e insulsas caricias, él la besó. Que mísero fue el destino encontrándolos a los tres en ese dulce infierno de ebrios, grotescos y ridículos cantares; y que miserable se sintió al darse cuenta, por fin, que ella no le correspondía. Infinitos recuerdos e imágenes corrieron por su atormentada cabeza; demonios deleitados revoloteando por sus sentimientos, los mis


Entre ls espada y la paredEntre la espada y la paredEntre ls espada y la pared
No es ni remotamente plausible que se amalgamen: la soledad tranquila y el acompañamiento tormentoso; tampoco existe la posibilidad de una hipótesis que corrija los fallidos intentos de complementar la magnificencia de la infalible sombra del vacío y la mediocridad del compromiso. El mas somero y común de los sentidos llevaría a pensar que tal disparidad solo sea una concepción errónea de la conciencia prejuiciosa; y que el equilibrio entre los dos polos se logra repartiendo los relojes entre los extremos de las necesidades de cada individuo, o bien remitirse al pecado


In AlbisIn albis.In Albis
Seria el amor tal pecado, Que me lleva esquivo a este ahogo oportuno. Batallando a mi tranquila soledad, La misma que refracta en mis ojos su llegada tardía. Y ahora afuera y en desavenencia, No logro saciar mis expectativas infinitas. Mas hoy frente a mis labios se refuta, El ahínco de mi otrora pesadilla. Es tanto el dolor que siento mientras pienso callado, Que no podré dejarla ni un segundo olvidada. Será que el estado irremisible de mi triste metodismo, mesquino de alegrías; Me invita a ir arredro junto a mi olvidada soledad.